Inicio Registro

Augusta, Angelica e Consolaçao

Marzo 11th, 2007 by loquinho

En el Burbu ya no ves 12 músicos tocando para cinco clientes. Ahora sólo están guitarra -teclados-voz, bajo y batería, y cantan para un local atiborrado en la esquina de la calle Medellín donde uno se dejó la vida.

Al Jacal, anterior al Burbu, mejor ni entrar, nos lo cambiaron. Las mujeres con las que bailábamos tienen hijos y ya no pasan por aquí.

Fueron hace tiempo cervecerías con servicio de prostíbulo en las madrugadas. Jacalito, Bullpen, Burbu. Según pasó el tiempo y llegaron las arrugas, los hijos, y el cuerpo se acomodó, las chicas comprendieron que ganaban más dinero con las propinas que en la cama. Lo contó un día �ngeles, una de ellas, mientras enseñaba a bailar danzón a Loquinho con Ricky Martin de fondo. Todo era posible en aquellos días. Danzón con living la vida loca.

Eran lugar de peregrinación de los cocos sonámbulos, por eso los locales podían estar medio vacíos; los ingresos venían de otro lado. No sé si lo sigan siendo. Me contaron cómo L golpeaba la puerta, furibundo, una madrugada “dame yeso de las paredes, por favor, si ya sé que es lo que das siempre”, y fue el chiste del mes. Abrían con licencia de lavandería, y semana sí y semana no, la delegación los cerraba.

En el Burburock (nuevo nombre) suena en vivo el sonido setentero de melena y falsete más contundente. Zeppelin, bluesrock mexicano, las rolas que tararon a tus hermanos mayores. No pedirás nada que no sea cerveza si no quieres acabar en el hospital o con una cruda irreparable.

Frente a los músicos sigue el poster de las torres gemelas de tres por tres metros, rodeado por una cenefa de luces, una aberración perfecta, única visita turística obligada en esta ciudad.

Hoy las mesas están llenas y las cubetas de chelas ni caben. Atrás quedaron los días nocturnos de percusión y sección de vientos. Y eso que nunca sonó mejor La chica plástica que cuando el escenario del Burbu era más grande que la zona de mesas. Pepón con su trombón que un día acompañó a Willy Colón –lo contó un día que el gran Willy tocaba en el Zócalo, “Ah, ¿sí?”, se sorprendió, como pillado en falta–, Loquinho platicaba mucho con el bajista adolescente, tenaz. Qué será del guitarrista de bigotes, ingenieril y pro, con sus riffs impecables.

Loquinho siempre quiso ser músico.

En el triángulo de las bermudas, entre la Condesa, la Roma, es raro que algo pueda sobrevivir sin convertirse en una parodia estúpida de NY. El Burbu sigue en pie, y vuelvo como se vuelve siempre al amor, con mi deseo, con Temoriçao.

agua de beber

Marzo 10th, 2007 by loquinho

Una joya en la ciudad. Una vecina. Judiasolterabusca.

Also spracht Pierrot Loquinho Lunaire

Marzo 10th, 2007 by loquinho

Hace 148 horas, en la ciudad de México, bien avanzada la mañana tras una noche de eclipse. De fondo, una guitarra de bossa interpreta la leyenda de Mackie Messer en la improbable voz de Lotte Lenya, Schömberg también. Los coros corretean y gritan por los pasillos, los palcos, en la sala a oscuras.

Coro 1.- Canta oh musa los sucesos en la ciudad enloquecida por los planetas.

Coro 2.- Él decide divorciarse mientras chatea frenético con ella, 15 años más joven.

Coro 3.- Ella encuentra a su amiga desnuda sobre su esposo vestido.

Coro 4.- Tantos golpes llevarán a alguien a la cárcel, ¡basta ya!

Coro 1.- Canta, oh musa, a Pierrot Loquinho camino del Hades, que hoy desafiará a los dioses.

Coro 3.- A los dioses en nada les importa Loquinho, ¿acaso nada entiende este hombre?

Se abre el telón. La luz del altiplano se derrama en la platea. Una habitación de paredes y persianas blancas, una cama grande cubierta con una colcha naranja. Colombina sale de la ducha, desnuda. Pierrot lleva horas en posición fetal mientras ella recogía la recámara, preparaba el desayuno, abría la ducha. Ahora la estudia, la observa mientras se cubre con un vestido que levanta murmullos en el público. Él no sabe qué va decir, no quiere decirlo, está cansado, inquieto, pero prefiere cerrar los ojos, enrocado en las casillas negras de su traje.

C.- ¿Qué te pasa, dormilón? Siento a Pierrot melancólico y huraño.

P.- Tenemos que hablar, Colombina.

C.- ¿Qué? (ella se sienta en la cama, sonriente, revoloteantes los pliegues de tul).

Él.- Somos la pareja perfecta (Pierrot hace una reverencia hacia al público; siglos de aplausos aquí y allá). Pero no quiero que me esperen, ni departamento ni hipoteca, no quiero muebles, ni familia, ni hijos. Soy Pierrot Loquinho, necesito estar solo.

C.- (El vestido de Colombina se cubre de polvo, se arruga, es evidente que es viejo y está lleno de remiendos aquí y allá. Dos lágrimas negras se dibujan en sus ojos y caen como gotas de sangre sobre el suelo) No pensé que era esto. ¿Qué pasó, si nuestras manos estaban unidas siempre, si me recitabas poemas en los jardines, si bailábamos noches enteras?

P.- Me siento así (Pierrot que trata de acariciarla y ella le aparta la mano)

C.- Ok. (Colombina otra vez, pragmática, dueña de la situación, perfecta para él, perfecta para Pierrot, no como las que persiguió en el pasado sin verla a ella, firme entre lágrimas). Para empezar, nunca te reclamé nada, nunca dije que quería departamento o hipoteca, o muebles o familia o hijos. Eres libre porque Pierrot no puede ser de otra manera. Te quiero a ti, egoísta y ausente. Pero si tú no me quieres…

P.- No sé qué quiero.

C.- Entonces no hay más que hablar.

Pierrot recoge en silencio sus máscaras, sus pinturas, sus gorros, sus libros. Sale.

Muito pouco

Marzo 9th, 2007 by loquinho

La ciudad es de un hombre, y a ese hombre le gustan otras músicas. En sus tiendas nadie sabe de Paulinho Moska. Loquinho agarra la guitarra y canta breve y preciso: por que, eu não pertenço ao mesmo lugar.

Es viernes por la noche. Sal, por favor, choca con las paredes medio dormido (hace dos semanas lo hacías con los coches, con los furgones de seguridad, con las mañanas), asómbrate ante la oscuridad de tu calle, las grietas del cemento encharcado, ante la ciudad expectante y tu miedo. Ve a ver a Temoriçao, que regresa de dar la vuelta al mundo.

Tal vez traiga correo.

diprest and represt

Marzo 9th, 2007 by loquinho

From: “loquinho” <loquinho@baia.net>
Sent: Friday, March 09, 2007 4:13 PM
To: “V” <v@v.net>
Subject: Goodbye, rainforest

How does dallas look like? Big buildings, I guess, wide roads, empty streets (perhaps a russian tourist) and the sun?

From: “V” <v@v.net>
Date: 9 de marzo de 2007 03:47:33 PM GMT-06:00
To: “loquinho” <loquinho@baia.net>
Subject: Re: Goodbye, rainforest

yes.. something like that. I found a very great store with womans clothes. got 2 very beautiful dresses. now in the nail solon…. dallas….people r diferent here…. they look very proper and… diprest and represt… but I enjoy the diference!

Read the rest of this entry »

V-4

Marzo 9th, 2007 by loquinho

V lo sentó a cenar con X después de tanto tiempo de la ruptura, y X estaba hermosa y sarcástica y divertida, y preguntó por las pastillas de loquinho. ¿Qué pastillas? Él renació, y ya nada importa.

El avión no era de Aeroflot y se fue. (Las agallas bajo la mandíbula, las escamas no tan duras como sería preciso).

A coisa mais divina que a do mundo e viver cada segundo como nunca mais.

Shhhh, shhhhh, las olas.

V-3

Marzo 9th, 2007 by loquinho

Imagínatela en un karaoke, en Tokio, jugando a la seducción con clientes de 300 dólares la entrada; imagina una boda al pie del avión de Aeroflot antes de su penúltima marcha a Japón y los tres años de desdicha; piensa en el novio trapecista con su bicicleta en las alturas y sin red, allá, en la ciudad sin nombre, la que no está en los mapas, con todos sus científicos nucleares condenados a morir con la URSS y en esa promoción de secundaria completa, todas casadas por internet con alguien de California, hoy con niños, hoy al sol.

(Piensa que odiaba tocar el violín. Que estudió para clown).

Loquinho  bucea por la ciudad. Come algo en japonés. Desafía las tortugas marinas, las algas flotando y enredadas en los tobillos, bracea hacia la superficie y no llega.

V-2

Marzo 8th, 2007 by loquinho

El restaurante siniestro da vueltas en lo alto del WTC. Insurgentes, al pie. Loquinho escucha a V, que habla de mariposas. Mira el horizonte, la ciudad iluminada bajo el agua. Los 747 no aparecen.

V se irá mañana.

V

Marzo 8th, 2007 by loquinho

Ayer V escribía sobre mariposas en Acapulco y Loquinho inundó la ciudad de rabia. Subido al Popo quería nadar hasta el Pacífico, abandonar la ciudad sumergida, cantarle al oído suavemente, bésame, bailar una cumbia con ella pisándole sin piedad, qué importan las typical margaritas, quebrada o los flamingos.

O esplendor do loquinho antes de la inundación.

Hace tres días entraban al burlesque de Garibaldi con algún pretexto. V tararea una canción ochentera de fondo. Los Zombis -oficinistas, adolescentes, solitarios- saltan sobre las butacas y las pasarelas para tocar a las chicas las piernas, los senos, 15 manos sobre la poderosa que se quitaba los pants, el brasier, toda la mentira del mundo.

Miran a V, que es rusa y azul y sonríe y habla en inglés con acento . “¿Es tu esposa?”, dudan.

Toma nota, los domingos cierran el Golden, el Solid Gold, el Penthouse.

V mira a Kalya en otra pasarela en la Zona Rosa. Buscan rusas, Kalya es húngara pero sabe que estos sí saben apreciar su arte, y se mueve con dedicación. Tienes que ver los ojos de V mirando a Kalya para entender el renacer de loquinho do nascimento da silva, pero quizá no lo mereces. Salte, no leas. Esto no es para ti, huésped de una ciudad sumergida,

Uma Baia of the mind

Marzo 7th, 2007 by loquinho

shhhhhh, shhhhh, las olas,

el mar llega al zócalo, abraza el asta hasta empapar la bandera, cubre Palacio Nacional, y mañana en la playa del Popo las gaviotas, jorge ben, cocacolas

Jorge