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Era el año 78, 79 a lo más.

-Abu, ¿Qué diferencia hay entre Supermán y el Santo?

El niño calló y fijó su mirada en los ojos del hombre. La pregunta era fácil de responder, pero el abuelo se tomó su tiempo, cinco, ocho, diez segundos, como el luchador que va a golpear y mira a las gradas, alardea, baja la guardia sin miedo antes de soltar su brazo estrepitosamente contra el pecho del rival.

-La diferencia es que el Enmascarado de Plata es de carne y hueso, y pelea en la Arena cada semana. Supermán no existe.
Una respuesta breve. Un destino marcado para siempre.

One Response to “”

  1. ®ø�®ïgõ Says:

    “Hay hombres que luchan un día y son buenos,
    hay hombres que luchan un mes y son mejores,
    hay hombres que luchan un año y son muy buenos,
    hay también los que luchan todos los domingos, esos son los indispensables…

    ¡El Santo! El enmascarado de plata”

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