Era el año 78, 79 a lo más.
-Abu, ¿Qué diferencia hay entre Supermán y el Santo?
El niño calló y fijó su mirada en los ojos del hombre. La pregunta era fácil de responder, pero el abuelo se tomó su tiempo, cinco, ocho, diez segundos, como el luchador que va a golpear y mira a las gradas, alardea, baja la guardia sin miedo antes de soltar su brazo estrepitosamente contra el pecho del rival.
-La diferencia es que el Enmascarado de Plata es de carne y hueso, y pelea en la Arena cada semana. Supermán no existe.
Una respuesta breve. Un destino marcado para siempre.

Abril 27th, 2007 at 1:47 am
“Hay hombres que luchan un dÃa y son buenos,
hay hombres que luchan un mes y son mejores,
hay hombres que luchan un año y son muy buenos,
hay también los que luchan todos los domingos, esos son los indispensables…
¡El Santo! El enmascarado de plata”