Um fingidor
El profesor Da Silva deja la pipa de brezo sobre la mesa, se le apagó mientras dibujaba cÃrculos sobre el papel y reflexiona sobre el bloguero como fingidor, sobre su naturaleza irreal y mediática, el iluso afán de la interacción. Limpia sus lentes con un pañuelo y por una inexplicable asociación de ideas recuerda aquello escrito hace casi dos décadas
Hay algo malabar, que se escapa
en esa ceja que arqueas,
algo frágil, que se quiebra
Sentado en la mesa de madera de su estudio, reinicia su estudio sobre los heterónimos de la postpostmodernidad, Pessoa y el blog.
Piensa en esa ceja (ella tenÃa 15 años) y en si es él quien la piensa o alguien finje que la está pensando.
