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Archive for Marzo, 2007

Deus ex machina

Viernes, Marzo 16th, 2007

El silencio se impuso sobre las turbinas del avión, la banda sonora original de la película, el centro de llamadas de atención a clientes, los teléfonos de los hogares, la lancha a motor que lleva al esquiador, su salto sobre el techo al bies de la Torre Mayor queda detenido en el aire, el baile de honor de la Princesa, la megafonía de la Plaza Roja, la entrada de Pierrot al Covadonga y su inesperado encuentro con Colombina, Joao, Jorge y Caetano, Chico y Maria, todos mudos.

El vecino puso clave en su servicio de internet inalámbrico.

Flying down to Rio

Jueves, Marzo 15th, 2007

Hay una edad en la que uno toma su primera y única verdadera decisión en la vida; los seis años. Loquinho supo entonces que su destino sería tratar de bailar y ser como Fred Astaire. Consciente de la gravedad de la decisión, decidió hacerlo público a plena luz del día.

Era un sábado después de la peli de las tres. Para deleite de quienes jugaban, paseaban o se daban besos en el jardín del edificio de departamentos, el niño arrancó una rama de encina del jardín con forma aproximada de bastón, se caló una gorra de su padre a modo de sobrero de copa, y empezó a golpear el suelo con los pies en lo que consideró una réplica exacta de los movimientos de su héroe del claqué. Aún no sabía que necesitaría placas de metal en la punta del zapato para el futuro. Aún no conocía el duro sacrificio del baile, ni la disciplina de la coreografía. No cruzó su mente que en la vida no estaba bien visto ponerse a cantar y bailar en mitad de una conversación. Pero sí supo entonces, al sentirse incompleto, que nunca lograría triunfar en el baile sin su Ginger.

¿Puede un niño sobrevivir a su propia cursilería? Verano de 1984, en un pueblo de pescadores al sur de una isla africana. La abuela preguntó que qué quería ver, que si prefería los partidos de futbol del mundial como su padre y hermano, o algún documental de animales o… “Eso”, dijo él, embobado al ver y oír a Fred en color y cantando, junto a quien era probablemente Audrey Hepburn.

“¿Te gustan esas películas, niño?”, preguntó la abuela, mirando a papá de reojo, que andaba atareado en algún otro lugar de la sala de aque departamento de veraneo. “Sí, son buenísimas”, respondió Loquinho sin apartar la mirada de la pantalla a sus 12 años, fiel a su convicción primera. “A ver si este te va a salir rarito”, le dijo la abuela al padre mientras cambiaba de canal y ponía el futbol, no fuera a ser que el niño…

20 años después apareció Ginger un día en que la Princesa no quiso salir como era su costumbre. En pleno antro de la Zona Rosa de la ciudad de México con la música de fondo de Los Fabilosos Cádillacs, Loquinho le cantó al oído heaven, I´m on heaven y mejilla con mejilla recorrieron la sala los dos dando círculos, ella con su falda al vuelo, él abrazando su cintura firme, camino de la escalinata, paso a paso en la coreografía perfecta, hacia el barandal de mármol, y los coros, y los violines y la separación de la Princesa que no había querido salir.

Cuando hoy viaja en avión Loquinho imagina a los bailarinas y bailarines trepados a un biplano que sobrevola Copacabana como el suyo cruza el océano. Mira por la ventanilla y se imagina sobre el ala, en una fantasía en blanco y negro, entusiasta, feliz, cantando y bailando para decir buenos días, qué gusto verla, cómo está usted, señorita azafata.

Flying Down to Rio DVD Movie

samba do aviao pra Sylvia, Silvya, Silvia, Sylvya.

Martes, Marzo 13th, 2007

Temida Sylvia:

Han pasado casi tres años desde la última sesión. Dado que nunca cancelé, te debo 84,000 pesos, unos 7,650 dólares. Comprenderás que no me pase por la consulta y que prefiera escribirte.

¡Si te contara, todo lo que he crecido! Ahora estoy metido hasta el cuello en un proceso de paz en Oriente Medio, debes sentirse orgullosa de mí. Hablo con líderes mundiales y hasta con soltura, aunque esto no te interesará tanto como saber que superé mi inclinación hacia las novias-madre. Viajo en un avión con destino a una rusa aficionada a ver húngaras desnudas en las noches, no creo que mi madre lo aprobara jamás.

(Olvidé mi Freud, ¿cuenta el tamaño de los pechos para evaluar si me liberé o no?)

Busqué otros doctores, no te miento, con la esperanza de que con pastillas todo fuera mejor. Uno dijo distimia, una depresión como leve, y quería darme antidepresivos e hipnotizarme (tú lo hacías con ojos azules y voz gutural y toda tu enormidad en el sofá, y esa mano sobre la frente en los días del desastre tercero o séptimo de mi vida extremosa). Otro me decretó déficit de atención, y me atiborró con píldoras que me tenían todo el día con la mandíbula encajada. Un tercero optó directamente por el litio. Probé el yoga, el deporte, Chiapas, dejar de fumar, cambiar de coche, lecciones de salsa, Colombina.

Tu plan de que ligara en los bares para salir de la endogamia fracasó. “Nada, tú entra, saluda, y déjate llevar”, decías, haciéndote la experta. No lo eres. He salido con familias enteras, hermanas, mejores amigas, incluso con la misma mujer dos veces.

Debo confesarte que la semana pasada me dio por inundar la ciudad, pensé en ti, en qué harías (pienso mucho en ti) pero recordé que aquí lo aguantamos todo. Y tenías que haber visto amanecer desde la ladera del Popo, con todo el Valle de México cubierto por el mar, sólo por eso valió la pena.

(Había CDs piratas flotando, desaparecieron los topes de las calles, un grupo de niños de la calle cortadas por cristales se ofrecían para llevar a todo el mundo a las espaldas, un vocho trasladaba una familia hacia el Izta. Ya no hacen vochos como los de antes).

Supongo que te sigues dedicando a dar positivos a los portadores de VIH y veo tu cara de que mi vida extremosa es un chiste. Creo que por eso te escribo.

Parece que el avión va vacío, que sólo estoy yo. Te mandaré unas flores, lo prometo.

Un abrazo, un beso,

L. Herzog Do Nascimento

maracatu atomico, volamos hacia Moscú

Domingo, Marzo 11th, 2007

El razonamiento del embajador Do Nascimento era inapelable: para acercarse a Dios, Alá, Jehová, de manera pacífica, democrática y cotidiana no hay nada como el elevador. Y el rey del elevador, a falta de Tom Jobim, es João.

El mayor desafío estaba en Abbas Arakchi, consejero de seguridad nacional de Irán ¿le gustaría la idea? El 10 de marzo Arakchi saludó a la delegación estadounidense en la Conferencia sobre Irak celebrada en Bagdad. Todo un gesto de buena voluntad del iraní, que según muchos sólo piensa en el uranio enriquecido y la Bomba.

Con Condi sería más sencillo. Una llamada de teléfono, la invitación a interpretar alguna pieza clásica a cuatro manos, una edición rara de El Príncipe, esas cosas que a ella le gustan. El embajador y la secretaria de Estado habían coincidido en otras ocasiones en los mismos hoteles. No explicaremos aquí sus maniobras, todo menos militares.

Condi
El siguiente paso del embajador Do Nascimento llamó a Gil. El ministro de Cultura brasileño ensalzó la paz, y explicó cómo internet iba a liberar a China, a Irán, cómo la juventud de ahora, ya saben, tiene la libertad, el conocimiento, la verdad al alcance de la mano. Siempre disperso, siempre genial, medio pacheco, Gil. Si quisiera hablar con Dios, agregó, ciertamente Joao puede ser una ayuda. Estaba hecho.

Gil, baiano.

Ahora sólo faltaba el golpe maestro. El embajador Do Nascimento llamó a Putin

-V.P.- Embajador Do Nascimento, espero que sea algo importante. Gracias por la colección de discos que me envió.

-LdN.- Al contrario, presidente, el gusto es mío. Esto ya está hablado con Irán, con Siria, con Turquía y con Condi, que es como hablar con todos los demás y que lo manda saludar. Es hora de acabar con este disparate, y de poner fin a los enfrentamientos de suníes y shiíes, y de todos contra los soldados. Tambien (aclarándose la garganta) es hora de que Rusia recupere su peso político global.

-VP.– Embajador de ningún país, y en todo casos del otro lado del mundo, que además viven del etanol y no del petróleo, ¿de qué me está hablando?

-LdN.- Presidente, para poner fin a la guerra en oriente medio organizaré una conferencia de paz en Moscú, en la que el orden del día incluye exclusivamente un concierto de João Gilberto.

-VP.- Suena razonable (por señas, Vladimir pide a su asistente que verifique el pasado del embajador L. Do Nascimento y posibles conexiones con terroristas chechenos)
-LdN.- Todo ha sido inútil hasta hoy. Sólo João puede poner fin a la violencia. ¿No escuchó usted el Vivo Sonhando de 1963?

-VP.- ¿Y por qué en Moscú y no en Bagdad?

-LdN.- Usted déjemelo a mí.

“Hay que llevar las relaciones deterioradas a un nuevo nivel”, había dicho V antes de partir. “lo mejor es ir la un club de swingers. Cuando ves a tu pareja screwing everyone around, ya no tienes celos, ni miedo, y la infidelidad no se convierte en un tema”.

Había que sentar a Irán, Estados Unidos, Jordania, Irak, Arabia Saudí, Turquía y Siria en Moscú con Joao de fondo, para que se pusieran melosos.

(Antes de partir, el embajador L. Do Nascimento pidió dos cosas a Joao:

1.- Que vendiera a su hija Bebel en un mercado de camellos por ese disco tan malo que hizo después de Tanto Tempo.

2.- Que cantara allá en Moscú Eu vim da Baia, de Gil, para V, que ahí estaría)

…boleto en mano, Do Nascimento va a la peluquería, compra una nueva camisa, unos aretes antiguos, un manual sobre la mariposa monarca, y se prepara tembloroso para subir al avión y volar a Moscú, en busca de V.

Augusta, Angelica e Consolaçao

Domingo, Marzo 11th, 2007

En el Burbu ya no ves 12 músicos tocando para cinco clientes. Ahora sólo están guitarra -teclados-voz, bajo y batería, y cantan para un local atiborrado en la esquina de la calle Medellín donde uno se dejó la vida.

Al Jacal, anterior al Burbu, mejor ni entrar, nos lo cambiaron. Las mujeres con las que bailábamos tienen hijos y ya no pasan por aquí.

Fueron hace tiempo cervecerías con servicio de prostíbulo en las madrugadas. Jacalito, Bullpen, Burbu. Según pasó el tiempo y llegaron las arrugas, los hijos, y el cuerpo se acomodó, las chicas comprendieron que ganaban más dinero con las propinas que en la cama. Lo contó un día �ngeles, una de ellas, mientras enseñaba a bailar danzón a Loquinho con Ricky Martin de fondo. Todo era posible en aquellos días. Danzón con living la vida loca.

Eran lugar de peregrinación de los cocos sonámbulos, por eso los locales podían estar medio vacíos; los ingresos venían de otro lado. No sé si lo sigan siendo. Me contaron cómo L golpeaba la puerta, furibundo, una madrugada “dame yeso de las paredes, por favor, si ya sé que es lo que das siempre”, y fue el chiste del mes. Abrían con licencia de lavandería, y semana sí y semana no, la delegación los cerraba.

En el Burburock (nuevo nombre) suena en vivo el sonido setentero de melena y falsete más contundente. Zeppelin, bluesrock mexicano, las rolas que tararon a tus hermanos mayores. No pedirás nada que no sea cerveza si no quieres acabar en el hospital o con una cruda irreparable.

Frente a los músicos sigue el poster de las torres gemelas de tres por tres metros, rodeado por una cenefa de luces, una aberración perfecta, única visita turística obligada en esta ciudad.

Hoy las mesas están llenas y las cubetas de chelas ni caben. Atrás quedaron los días nocturnos de percusión y sección de vientos. Y eso que nunca sonó mejor La chica plástica que cuando el escenario del Burbu era más grande que la zona de mesas. Pepón con su trombón que un día acompañó a Willy Colón –lo contó un día que el gran Willy tocaba en el Zócalo, “Ah, ¿sí?”, se sorprendió, como pillado en falta–, Loquinho platicaba mucho con el bajista adolescente, tenaz. Qué será del guitarrista de bigotes, ingenieril y pro, con sus riffs impecables.

Loquinho siempre quiso ser músico.

En el triángulo de las bermudas, entre la Condesa, la Roma, es raro que algo pueda sobrevivir sin convertirse en una parodia estúpida de NY. El Burbu sigue en pie, y vuelvo como se vuelve siempre al amor, con mi deseo, con Temoriçao.

agua de beber

Sábado, Marzo 10th, 2007

Una joya en la ciudad. Una vecina. Judiasolterabusca.

Also spracht Pierrot Loquinho Lunaire

Sábado, Marzo 10th, 2007

Hace 148 horas, en la ciudad de México, bien avanzada la mañana tras una noche de eclipse. De fondo, una guitarra de bossa interpreta la leyenda de Mackie Messer en la improbable voz de Lotte Lenya, Schömberg también. Los coros corretean y gritan por los pasillos, los palcos, en la sala a oscuras.

Coro 1.- Canta oh musa los sucesos en la ciudad enloquecida por los planetas.

Coro 2.- Él decide divorciarse mientras chatea frenético con ella, 15 años más joven.

Coro 3.- Ella encuentra a su amiga desnuda sobre su esposo vestido.

Coro 4.- Tantos golpes llevarán a alguien a la cárcel, ¡basta ya!

Coro 1.- Canta, oh musa, a Pierrot Loquinho camino del Hades, que hoy desafiará a los dioses.

Coro 3.- A los dioses en nada les importa Loquinho, ¿acaso nada entiende este hombre?

Se abre el telón. La luz del altiplano se derrama en la platea. Una habitación de paredes y persianas blancas, una cama grande cubierta con una colcha naranja. Colombina sale de la ducha, desnuda. Pierrot lleva horas en posición fetal mientras ella recogía la recámara, preparaba el desayuno, abría la ducha. Ahora la estudia, la observa mientras se cubre con un vestido que levanta murmullos en el público. Él no sabe qué va decir, no quiere decirlo, está cansado, inquieto, pero prefiere cerrar los ojos, enrocado en las casillas negras de su traje.

C.- ¿Qué te pasa, dormilón? Siento a Pierrot melancólico y huraño.

P.- Tenemos que hablar, Colombina.

C.- ¿Qué? (ella se sienta en la cama, sonriente, revoloteantes los pliegues de tul).

Él.- Somos la pareja perfecta (Pierrot hace una reverencia hacia al público; siglos de aplausos aquí y allá). Pero no quiero que me esperen, ni departamento ni hipoteca, no quiero muebles, ni familia, ni hijos. Soy Pierrot Loquinho, necesito estar solo.

C.- (El vestido de Colombina se cubre de polvo, se arruga, es evidente que es viejo y está lleno de remiendos aquí y allá. Dos lágrimas negras se dibujan en sus ojos y caen como gotas de sangre sobre el suelo) No pensé que era esto. ¿Qué pasó, si nuestras manos estaban unidas siempre, si me recitabas poemas en los jardines, si bailábamos noches enteras?

P.- Me siento así (Pierrot que trata de acariciarla y ella le aparta la mano)

C.- Ok. (Colombina otra vez, pragmática, dueña de la situación, perfecta para él, perfecta para Pierrot, no como las que persiguió en el pasado sin verla a ella, firme entre lágrimas). Para empezar, nunca te reclamé nada, nunca dije que quería departamento o hipoteca, o muebles o familia o hijos. Eres libre porque Pierrot no puede ser de otra manera. Te quiero a ti, egoísta y ausente. Pero si tú no me quieres…

P.- No sé qué quiero.

C.- Entonces no hay más que hablar.

Pierrot recoge en silencio sus máscaras, sus pinturas, sus gorros, sus libros. Sale.

Muito pouco

Viernes, Marzo 9th, 2007

La ciudad es de un hombre, y a ese hombre le gustan otras músicas. En sus tiendas nadie sabe de Paulinho Moska. Loquinho agarra la guitarra y canta breve y preciso: por que, eu não pertenço ao mesmo lugar.

Es viernes por la noche. Sal, por favor, choca con las paredes medio dormido (hace dos semanas lo hacías con los coches, con los furgones de seguridad, con las mañanas), asómbrate ante la oscuridad de tu calle, las grietas del cemento encharcado, ante la ciudad expectante y tu miedo. Ve a ver a Temoriçao, que regresa de dar la vuelta al mundo.

Tal vez traiga correo.

diprest and represt

Viernes, Marzo 9th, 2007

From: “loquinho” <loquinho@baia.net>
Sent: Friday, March 09, 2007 4:13 PM
To: “V” <v@v.net>
Subject: Goodbye, rainforest

How does dallas look like? Big buildings, I guess, wide roads, empty streets (perhaps a russian tourist) and the sun?

From: “V” <v@v.net>
Date: 9 de marzo de 2007 03:47:33 PM GMT-06:00
To: “loquinho” <loquinho@baia.net>
Subject: Re: Goodbye, rainforest

yes.. something like that. I found a very great store with womans clothes. got 2 very beautiful dresses. now in the nail solon…. dallas….people r diferent here…. they look very proper and… diprest and represt… but I enjoy the diference!

(more…)

V-4

Viernes, Marzo 9th, 2007

V lo sentó a cenar con X después de tanto tiempo de la ruptura, y X estaba hermosa y sarcástica y divertida, y preguntó por las pastillas de loquinho. ¿Qué pastillas? Él renació, y ya nada importa.

El avión no era de Aeroflot y se fue. (Las agallas bajo la mandíbula, las escamas no tan duras como sería preciso).

A coisa mais divina que a do mundo e viver cada segundo como nunca mais.

Shhhh, shhhhh, las olas.